
A veces nuestro corazón tiene mucho que decir y no siempre es agradable, reivindicar este día tan significativo y lleno de contrastes; para algunas de reflexión, para otras, de celebración…para otras, el momento de recoger la historia, tú historia, mi historia.
“Intenté ahogar mis dolores pero ellos aprendieron a nadar”. “Me pinto a mi misma porque estoy a menudo sola y porque soy el tema que mejor conozco” dijo Frida Kalho.
Una creadora rebelde, ingenua, de las tantas que admiro, acusada de asesinato, fracturada, una enamorada de su cultura, del amor, una mujer profundamente metafórica.
Lo que diga yo después de eso, anhelo sea dejado en la fuente de la sabiduría que significa respetarse en lo que se dice o sucede con nuestra naturaleza femenina, tan rica y siempre tan distinta.
Soy una mujer que apuesta vive y siente estar implicada en el cambio estructural de una sociedad cargada de desigualdades. Soñadora, idealista y a la vez realista. La maravillosa experiencia de saberme mujer ha pasado por diferentes procesos, un inconformismo peligroso -dicen- donde zancadillas y protestas, han sido un continuo aprendizaje que hoy me tiene honrando a las sagradas abuelas que parieron y partieron antes y que gracias a ese Gran Espíritu Sagrado podemos tener momentos, este día; compartir en un solo corazón y pedir con fuerza, la unidad.
Es verdad que todo allá afuera pareciera estar en caos, un sistema que obliga a ponernos los pantalones, a competir-nos, sublevar-nos, golpear mesas, puertas, visibilizarnos… y porque conozco el brillo de ojos frágiles que aman con coraje al mismo tiempo, es que mantengo la íntima convicción; La Mujer es la que tiene y ha tenido siempre el poder de cambiar la historia de presión, hastío e impotencia de gobiernos que no siempre sopla a nuestro favor.
Queridas mujeres, muy queridas mujeres. Tenemos hoy la oportunidad hermosa de recuperar nuestros altares sagrados, la espiritualidad. Volver a sintonizarnos como lo hicimos antes, cuando nuestro útero cobijaba las mareas de la madre luna. Ese poder sanador, nutricio lunar, esa armonía con la totalidad de la vida, la Madre Tierra y su movimiento, las hermanas sagradas que somos.
Nuestra Gran Madre nos espera como siempre sin apuro, con sus caricias, aún devastada, saqueada, industrializada, contaminada, herida…Ella nos pide que levantemos el puente azul del misterio y la danza de la vida, esa que nos ha guiado siempre. Esa misma intuición que tuvieron los corazones de las miles de mujeres que marcharon antes. Tengo la certeza, llevamos el dolor de ese linaje, pero también el placer de sabernos hijas, madres, abuelas, guerreras, sacerdotisas mágicas, que lo pueden cambiar todo aquí, ahora.
Que nuestras intenciones comunes es lo que nos da identidad, esa conexión de lo que Somos. Una Mujer Sabia nunca se avergüenza de su bandera, esa que urde en la tranquilidad de sus ritos, que sabe que sabemos tanto…que no estamos solas. Que mirarnos en el entramado de la vida nos llena de fortaleza, alegría y gozo.
Me asombra hasta donde hemos sido capaces de expandirnos con aplomo y fuerza. La ascendencia que conmemoramos hoy nos mantiene vivas, creer en lo que impulsamos, esa memoria ancestral, que podemos convertir nuestros sueños en algo grandioso, nuevo.
Ser validadas y redimidas en un mundo para todas, siento tiene que ver con reencantarnos de nosotras mismas, y que para liderarnos, necesitamos un camino libre para reconstruir las hebras invisibles de la intuición y la gracia, Más Mujeres al Poder, sí, pero Más Mujeres con Poder, en el corazón, para recuperarnos amorosas, amables, inclusivas, directas, confiadas, cuidar esa brújula de la abundancia y la cooperación. Nuestro Poder Femenino.
Jacqueline Lagos
En Osorno, 8 de marzo 2012, Día Internacional de la Mujer